domingo, 24 de febrero de 2013

Como si no fueras musa.

 
Su tristeza era lluvia.

Decían que la lluvia sólo alegraba a los locos
-pero quién no iba a estarlo;
ella llevaba zapatos grises y sonrisa de poeta-
aunque nosotros jamás
(y, quien dice jamás dice
todo el tiempo que se te enreda en el pelo los domingos)
hemos sabido comprender un paragüas.

Venecia nunca te gustó inundada,
y a veces,
entre el tintineo de las copas contra la encimera,
se te escapaban por los labios las luces que robas a París,
buscando iluminar la oscuridad que,
-disculpa si susurro, pero el vecino nos mira-
somos.
Me acostumbré a verlas correr,
como si persiguieran cometas de sombras
(las mías)
por tus pómulos de faraón tardío.

No te dije que las robé para escribir versos,
                                                                                                                                                           y fuiste magia en asonante,
                                                                                                                                             porque tus lágrimas forman el Nilo,
                                                                                                                                                                       pero con más cauce.

¿Todavía, tras tanto tiempo,
a oscuras,
quieres bailar?

He huido muchas veces, muchas,
pero siempre se me tropiezan los pies,
de esa forma ridícula de payaso mudo,
con alguna esquina de tu piel de nieve,
-hace años que finjo
que no soy yo quien nieva-
y me escuchas despotricar contra el mundo,
sin apenas inmutarte,
como si de verdad emitiera algún sonido.

No me conoces, pero casi,
y  éso basta para  que te regale el otoño envuelto en periódico,
por si se rompe,
porque yo sí sé que te gustan las manchas de tinta sobre cada objeto,
(te cuentan historias cuando duermes, y yo
no duermo.)

Así que no preguntes,
deja de mirar por la ventana y vístete,
de alegría,
o se nos va a hacer tarde para quedarnos en casa,
oyendo cómo las nubes golpean con timidez el cristal.

                                                                                                                                                                               Déjalas,
                                                                                                                                                                       no estamos.

La tormenta se acerca, pero tú quieres ver cómo el cielo,
un caleidoscopio de rayos,
te electrifica el pecho.

El mundo parece existir febril durante unos instantes,
y pequeñas hormigas con corbata empapada,
intentan poner a salvo su desesperanza,
para el invierno.

No sé si recuerdas que una vez dije
que a veces yo también tenía miedo de andar descalza,
por si no puedo correr lo bastante rápido,
-tú preguntaste hacia dónde,
y con boca de hormiga, yo
respondí que a casa-

Han pasado años, y reconozco que no sé de qué casa hablo.
Sin embargo, he pisado charcos en calcetines,
porque me dijeron que era de locos,
y quiero que sepas que quiero tu tristeza.

Ven,

a mí sí me gusta que llueva

 

sábado, 12 de enero de 2013

Recuerdo aun el primer día cuando entre a un conservatorio, parece que fue ayer. Tenía 8 años, y me encontraba rodeada de niñas de mi misma edad en una habitación con el suelo de madera, un enorme cristal que ocupaba una pared entera y como una barandilla enorme, desde entonces he ido creciendo en esa habitación y con el mismo ambiente. He tenido que ver como compañeras se quedaban atras, he tenido que soportar ser la peor de la clase y también la mejor con escedencia, y también, he tenido que decir adiós a personas que en sus tiempos marcaron mi vida, tanto como compañeras como profesoras. He sentido las lagrimas cayendo sin poder reprimirlas por agotamiento, y he sonreido sin quererlo, he visto como mi mundo se me echaba encima cuando tenía que subir a una tarima a exponer lo que llevaba años aprendiendo en 5 minutos a 5 profesores y con el unico acompañamiento de mi profesor de piano, pero también he dado un paso subiendo a esa tarima cada año. He aprendido a caerme, y a levantarme, a caerme de nuevo pensado que no podía levantarme y conseguirlo, y cuando pensaba que ya no me la podía pegar mas fuerte contra el suelo, me volvía a caer. Desde que tengo memoria, mi cabeza lleva grabada con sangre y lágrimas la misma frase: Talón, punta, talón. He tenido una frase que es la que me ha ayudado a continuar que ha sido: "Si nadie te dice que es imposible, lo conseguiras, así que, que le den a esas personas que digan que es imposible." También he aprendido a sudar en una habitación con la frase: "Cuanto mas se suda en el entrenamiento, menos se sangra en la actuación." He sentido como mis piernas no ponían más y algunos tendones se desgarraban por si solos, dejando mi vida durante un año aparcada en la calle del olvido teniendo que retomar después de una escayola y reabilitaciónes. Me he mirado en el espejo haciendo cosas imposibles para mi y viendo como me caían lágrimas de sufrimiento mientras sonreía porque, yo puedo conseguir todo lo que me proponga. He sentido que volaba, cuando en realidad solo me estaba cogiendo un compañero y me estaba alzando hacía arriba. He bailado con todo el rencor y enfado que se puede tener en las venas, creyendo que no lo conseguiría y consiguiendolo. Aun las recuerdo a ellas, a mi vida:
Tengo tatuado a fuego en la cabeza cuando después de meses lo conseguí:
Y después de 8 años, me sigo haciendo la misma pregunta "¿Como podre dejarlo algun dia?"

sábado, 24 de noviembre de 2012

Cuentale la verdad.

Dile a la tristeza que vas de su parte, cuentale que el silencio que quedo entre vosotros no lo apago el despertador, cuentale la historia que tanto te enerva, que tanto te duele, esa que te recuerda los mejores momentos que ahora has perdido. Te hiciste una promesa que nunca pudiste cumplir, no la quisiste para siempre y eso te duele mas a ti que a ella. No recuerdas su sonrisa, ni su voz, ni su risa, ni su mirada, ya no recuerdas cual era el color de sus ojos, mientes si dices que la quisiste llevar al país de Nunca Jamás porque acabasteis en la Calle del Olvido. Redactaste en una hoja un futuro con ella, y la quemaste con tu primer cigarrillo, quisiste dar la vida por ella pero la dejaste marchar sin luchar intentado entender porque no tenías posibilidades con ella. Le decepcionaste porque te convertiste en algo que nunca diijste que serías. Fuiste su melodía pero acabaste siendo un silencio más de la partitura.

martes, 2 de octubre de 2012

Recuerdame.

Cierra los ojos, echa la vista atrás y recuerda los momentos mas felices de tu vida, esos momentos de los que te acordaras siempre, los que por nada del mundo olvidaras, sigueme. Porque puedes lamentarte día tras día, noche tras noche, lágrima tras lágrima. ¿De verdad crees que es necesario? La vida esta para disfrutarla, para vivir cada momento uno tras otro, para sonreír por las cosas pequeñas que nos ocurran y para borrar esos malos momentos que quieran abatirnos. Despierta cada día, vive la vida que te ha tocado y piensa que eres afortunado por lo que te ha tocado, sonríe por tu existencia y no dejes que nadie por nada del mundo te la amargue. Lucha por para que cada segundo de tu vida sea un momento para recordar y recuerda también que no estas solo que hay muchas personas ahí que están para ayudarte, para levantarte si te caes, para sonreirte si tu no sabes hacerlo y para que al final lo hagas. Porque si no nos tenemos los unos a los otros. ¿Qué tenemos? Piensa, toma el camino correcto, no dudes, haz lo que te venga a la mente pero siempre acertando, aunque si te equivocas, nadie tiene el derecho a corregirte, porque estamos hechos para equivocarnos, para dar un tras pie tras otro hasta conseguir la opción correcta. Si tienes que llorar, llora hasta que no queden lágrimas que soltar. Si tienes que gritar, grita hasta que tus cuerdas vocales no vibren más, y sobre todo nunca te avergüences de tus actos. Si tienes que querer, quiere. Si tienes que amar, ama. Si quieres ser feliz, no dejes que nadie te impida serlo, porque recuerda, que si sonríes, eres inmune a todo.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Te odio y te quiero.

Quizás solo seas algo pasajero, quizás seas un error, pero fuiste mi error, puede que el tiempo lo cure todo o al igual el tiempo vuelva a recordarme quien eres, me dijiste que tú "Te amo", el mas sincero, no tenía fecha de caducidad, pero me mentiste porque ahora eso se lo dices a otra mejor que yo. Y a mi, que me decían que el tiempo lo curaba todo, y aun sigo tumbada en mi cama esperando a que el tiempo me hable y me ayude a olvidarte, actualemente me suelen preguntar que donde han ido acabar mis sonrisas sinceras, no se que responderles, creo que se las llevo el viento o sinceramente, te las llevaste contigo. Sabía que ibas a ser algo fugaz, que no ibas a estar eternamente a mi lado, pero aun así yo me arriesgue, jugué todos mis carta a ti, y perdí. Y mi mayor error fue el de odiarte y quererte hasta rebentar.

martes, 24 de julio de 2012

El grito inaudible.

Cuando un cristal o un plato se agrieta genera sonido de algo rompiéndose. Cuando una ventana se hace añicos, la pata de una mesa se parte, o se cae un cuadro de la pared genera un sonido ensordecedor. Pero cuando tu corazón se rompe, el silencio es total. Es algo tan importante que piensas que su ruptura hará tal sonido que se oirá en todo el mundo, o sonará como un gong o un timbre. Pero simplemente hay silencio y entonces es cuando desearías que hubiese alguna melodía que distrajese tu dolor. Si la hay, es interna. Es un grito y nadie puede oírlo, solo tú. Es tan alto que tus oídos pitan y tu cabeza duele. Es tan salvaje, como una herida abierta expuesta a agua marina, pero cuando realmente se rompe, solo se oye el silencio. Gritas en tu interior, pero nadie puede oírlo. Desearías que alguien lo pudiera escuchar para que te entendiera, apoyara o por lo menos estuviera a tu lado sin tu tener que decir nada, pero es imposible es un silencio que solo tu puedes comprender. Es cuando te das cuenta que nadie entiende tus miradas de dolor, hay miradas que se escapan donde no se debe de mirar y miradas que sucumben otras miradas, intentas buscar algunos ojos que te entiendan, pero no mas hay y comprendes que no sirven de nada buscar.

miércoles, 4 de julio de 2012

Acostumbrate.

A lo largo de los años una persona se hace mas sabia, se acaba aprendiendo que todos esas personas que llamabas amigos te van dando la espalda, acabas acostumbrándote a que te llamen bicho raro, aprendes a crear tu mundo dentro de ti, aprendes a confiar en una sola persona que sabes que sabes que ella no te dejara nunca, si hace falta será la única que te apoye en todo y lo mas triste de decir es que esa persona serás tu misma, escucharas canciones que antes ni sabias que te gustaban, aprenderás a defraudar a la gente, a sentirte mas feliz tu misma con cada paso que des al frente y lo mas importante es que aprenderás a ser tu misma, aprenderás a que nadie te tiene que decir en lo que te tienes que convertir, solamente serás lo que siempre hayas querido ser.